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vida pareja

Los polos opuestos no se atraen, al menos no en el amor

¿Te has preguntado alguna vez por qué tu pareja se parece a ti? ¿Por qué parece que comparten y tienen tantas cosas en común?, pues simple, porque los polos opuestos no se atraen.

Pues resulta que las personas que se parecen tienen más probabilidades de enamorarse y algunos estudios recientes de prestigiosas instituciones, en Estados Unidos, han descubierto que los polos opuestos no siempre se atraen cuando se trata del amor.

Dicho estudio descubrió que las personas que se parecen tienden a encontrar el amor más rápidamente y tienen más probabilidades de acabar felizmente en una relación comprometida que las que no tienen mucho en común.

Claro, inmediatamente salta nuestro ego y dice, «¿cómo así?, ¿otro igualito a mí? ¡qué pereza!.

Tal vez en parte tengamos razón, en las diferentes posturas, criterios, formas de pensar y actuar es que encontramos valor y complemento para nuestra relación, pero existe un factor clave y es que primero debemos conocernos a nosotros mismos.

Tener claros nuestros ideales para así no ir metiéndonos con la primera persona que se nos cruce, polos opuestos y como resultado estamos siempre saltando de fracaso en fracaso.

Una mirada desde nuestra experiencia

Déjame contarte algo de mi experiencia, la última relación que tuve duró 5 años y aún siento que me quedaron muchas cosas por decir antes de mi partida. No era la relación que soñaba, después de Viviana siempre estaba la cruda e inevitable comparación y siempre sentía que faltaba algo.

Durante esos 5 años siento que me perdí entre cosas banales y me fui convirtiendo en alguien que no era, como si la esencia de mi alma se fuera desvaneciendo en cada paso.

¡Claro! Tampoco quiero sonar dramático, realmente no fue una mala relación, yo lo describiría como una particular experiencia amorosa que me enseñó lo suficiente sobre lo que realmente quiero en mi vida. 

Ella luchó, yo también pero al final me di cuenta que no se trataba de nosotros, se trataba solo de mí, así que decidí no luchar más en una relación que sabía, iba a terminar tarde o temprano e hice un salto de fe para creer nuevamente en el amor.

Sí, ese salto de fe tiene nombre y apellido y por supuesto es el resultado de haber vivido otras experiencias que me mostraron quién era, qué quería y quién encajaba como pareja en dicho escenario y que haría menos probable volver a fracasar y por eso quiero resaltar algunos de ellos:

Ideales de vida similares sin ser iguales

Las parejas que compartimos ideales y objetivos vitales similares tenemos en realidad relaciones más felices que las que son completamente diferentes o de polos opuestos.

Es clara la tendencia a estar más satisfechos con sus relaciones y es más probable que permanezcan juntas.

Sin embargo, esto no quiere decir que siempre debemos pensar o actuar de igual manera y que cuando esto se presente probablemente la relación acabe en divorcio o separación.

La clave está en conocerme a mí mismo y tener claro mis ideales y compaginarlos con los de mi pareja para minimizar las posibilidades de caer en nuestro egoísmo que al final son los que nos empujan hacía el fracaso.

El amor no lo puede todo

El amor no es el único factor que te hará feliz o infeliz. Ciertamente es uno de ellos, pero no es el único.

Si amas a alguien y te corresponde, eso no significa que la relación vaya a ser perfecta, que no discutan o que siempre vayan a estar de acuerdo y que no haya nada por mejorar en la relación.

Hay muchas cosas fuera del amor en las que nos hemos apoyado y que se vuelven pilares para no dejarlo solo y que pueden conducir a la felicidad y la satisfacción en una relación.

La confianza, el respeto, la fiabilidad, la solidaridad, la lealtad, la honestidad, la empatía y la franqueza son temas que debemos constantemente fortalecer y no perder de vista para tener una relación más fuerte, sana y duradera.

El tiempo de calidad que puedan compartir juntos y vivir nuevas experiencias, acompáñalo con un poco de humor, una broma, un chiste, juguetear hace que se rompa esa formalidad y haya apertura a más diálogo y una comunicación más natural.

Por último, trabaja en equipo, revisen, analicen, hagan ajustes y planes para mejorar, pero los dos, como pareja que son y no cada uno por su lado como si fueran polos opuestos. 

Y no cada uno por separado, al final se trata de lo mismo, la relación que tienen.

Los acuerdos no siempre son la solución

Obviamente hacemos referencia a los «malos acuerdos» donde las parejas tienen que estar siempre de acuerdo en lo que se dice o hace y al final esto conduce a un estado de confort que nos lleva al aburrimiento el uno del otro. 

No te ha pasado que algunas veces puedes decir sí a cosas que realmente no te apasionan solo por complacer a tu pareja?

Por ejemplo: Aceptar ver «el partido de fútbol» o acompañarlo al estadio a ver su equipo favorito; y al final no disfrutas en lo más mínimo porque no entiendes nada de lo que estás viendo.

O tal vez dejas de un lado tu serie de acción favorita por una romántica donde corres peligro de caer en un shock de sueño muy profundo.

Bueno es muy importante que las parejas no estén de acuerdo siempre, pero que luego encuentren un real compromiso para celebrar esos «buenos acuerdos» donde hay un balance, dejamos de ser polos opuestos y se da una mirada completa al tema para la satisfacción de ambos y que su relación prospere con el tiempo.

Conclusión

Cuando nos enamoramos, nuestra vida cambia, sino puedes ver nuestra historia.

Tenemos que dejar de lado solo nuestras necesidades y ahora pensar en la otra persona con la que estamos y en sus necesidades para buscar la mejor manera de satisfacerlas.

No debemos dejar que solo el amor sea el protagonista porque se va a romper, recuerda que debe tener compañía como el compromiso, la lealtad y la confianza para hacer más fuerte el vínculo.

Por supuesto no siempre tenemos que hacer todo juntos o pensar igual porque sería muy aburrido, pero si tener la conciencia de las necesidades del otro, tener la responsabilidad y franqueza de saber cuándo decir «sí» y hacer buenos acuerdos o simplemente decir «no» cuando sea necesario y cubrirlo de un gran compromiso para equilibrar la balanza hacía el fortalecimiento de la relación de pareja.

Las experiencias compartidas están para ayudar a cada pareja que estén enamorados y quieran compartir con esa persona elegida por largo tiempo y adicional tener las herramientas para enfrentar los malos momentos cuando aparecen .

Yo me atreví, creí de nuevo en el amor y di el salto de fe y estoy tremendamente feliz.

Esperamos que a través de estas líneas compartidas con mucho amor sea de gran aporte a tantas personas que lo están necesitando.

Oye, pero ¿qué piensas?

No te vayas sin dejarnos tus comentarios para hacer más enriquecedor nuestro aprendizaje.

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